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Comunitat / El cuidado de la piel, los ojos y los
oídos debe extremarse en verano |
Bajo Segura (Alicante) - 7 agosto 2008 - Bajo Segura
Noticias - Los servicios de Dermatología,
Otorrinolaringología y Oftalmología del Hospital
Universitario Doctor Peset (Valencia) han destacado la
importancia de extremar el cuidado de la piel, los oídos y
los ojos en verano para evitar que el calor, la humedad y el
sol causen lesiones y patologías que impidan disfrutar de
las vacaciones.
Según destacan los especialistas del Hospital Doctor Peset,
“con la llegada del verano y las altas temperaturas, no sólo
dejamos gran parte de nuestro cuerpo al descubierto, sino
que lo sometemos a una exposición prolongada al sol que
puede tener graves consecuencias sobre nuestra salud”.
Los niños, las personas mayores, personas muy obesas o con
alguna patología (diabetes, hipertensión, afecciones
cardiacas y respiratorias) acusan más los efectos del calor
excesivo que, en ocasiones, puede llegar a producir colapsos
o golpes de calor que precisan atención hospitalaria
urgente.
Prevenir el cáncer cutáneo
Concretamente, una de las partes de nuestro cuerpo que más
se castiga en verano es la piel, puesto que el exceso de
exposición a los rayos ultravioleta puede producir lesiones
cutáneas importantes que pueden derivar en un cáncer de piel
(melanoma, carcinoma basocelular o carcinoma epidermoide).
El Servicio de Dermatología del Hospital Universitario
Doctor Peset diagnosticó en 2007 un total de 66 melanomas,
una cifra que aumenta cada año, junto a la de otros tumores
cutáneos malignos no melanomas mucho más frecuentes.
“El aumento de la esperanza de vida, las costumbres sociales
por las que está de moda estar moreno y el mal uso de los
filtros solares, hacen que la incidencia del cáncer cutáneo
no descienda a pesar de las campañas de prevención. En
verano la gente se preocupa más por este tipo de patologías
porque ven su piel al descubierto, pero debemos ser
conscientes durante todo el año de la importancia de evitar
la aparición de un cáncer de piel”, señalan los dermatólogos
del Hospital Doctor Peset.
No exponer al sol a niños menores de 2 años, usar filtros
fotoprotectores pediátricos hasta los 10 años o elegir el
filtro solar adecuado para los adultos según el tipo de piel
son reglas básicas para protegernos en verano. “Los filtros
solares deben aplicarse media hora antes de tomar el sol y
renovar su aplicación cada dos horas, incluso en días
nublados”, añaden desde el Servicio de Dermatología.
Estos consejos deben seguirlos principalmente aquellas
personas con mayor riesgo de padecer un melanoma, es decir,
aquéllas que han sufrido más de tres quemaduras solares
antes de los 18 años, las que tengan antecedentes familiares
directos de melanoma, las personas con más de 50 nevus en su
cuerpo o las que todos los veranos sufran quemaduras solares
intermitentes.
Los trasplantados, debido al uso de inmunosupresores,
también presentan mayor sensibilidad hacia los rayos UVA.
Tanto ellos, como el resto deben examinar su piel ante el
espejo periódicamente para detectar lesiones o manchas
nuevas y someterse a una revisión anual con su dermatólogo.
“Si a pesar de todo alguien sufre quemaduras solares lo
primero que debe hacer si hay enrojecimiento es hidratar
bien la piel y beber mucho líquido. Si hay dolor persistente
y desprendimiento de la piel, hay que acudir al
especialista”, aconsejan.
Cuidado con los ojos
Los ojos, al igual que la piel, también son muy sensibles a
la influencia de los rayos solares. Desde el Servicio de
Oftalmología del Hospital Doctor Peset se advierte que no
hay que mirar directamente al sol y que hay que usar
protectores oculares cuando se toma el sol (nunca hay que
llevar las gafas puestas ya que actúan de lente).
Si no se siguen estos consejos se podrían producir lesiones
irreversibles en la retina que dejan cicatriz en la zona
macular y que dificultan la visión a media distancia, por
ejemplo, la de lectura. Otras lesiones producidas por el sol
son las que se conocen como queratitis actínica,
alteraciones en el epitelio de la córnea que son muy
dolorosas.
Pero no sólo hay que protegerse del sol. En verano hay que
extremar el cuidado de las lentes de contacto, usar lágrimas
artificiales sin conservantes cuando se está en ambientes
con aire acondicionado y evitar las lentillas en la piscina
o la playa.
“Existen gafas graduadas de natación que sustituyen
perfectamente a las lentillas y que evitarán que se produzca
irritación o infecciones graves. Estas gafas también pueden
sernos muy útiles para evitar las conjuntivitis en
piscinas”, explican los oftalmólogos del Hospital Doctor
Peset. Otro de sus consejos sería utilizar lágrimas
artificiales al salir de la piscina para lavar los ojos.
Problemas auditivos
El calor y la humedad propios del verano crean
microambientes que favorecen la aparición de otitis y otros
trastornos del oído externo muy frecuentes en esta época. La
causa de estas infecciones de la piel que recubre el
interior del conducto auditivo es la retención de agua que
facilita la proliferación de bacterias u hongos.
Estas otitis externas u otitis de verano pueden agravarse si
hay un tapón de cera, un eccema del conducto auditivo o
alguna lesión por rascados del paciente o limpieza
inadecuada. Se diferencian de la otitis del oído medio en
que hay dolor a la palpación o a la tracción del pabellón
auditivo.
“El agua influye en la aparición de las otitis
independientemente del tipo de agua que sea, sucia o limpia,
de piscina o del mar. Generalmente desaparecen después de un
tratamiento local con gotas antibióticas y
antiinflamatorias, pero el paciente debe evitar la humedad y
no tapar el oído para que haya una buena ventilación. Puede
ser útil, después del baño, secar el conducto auditivo con
gotas alcohólicas o con el secador de pelo. En personas con
perforación de la membrana timpánica se aconseja también
usar tapones para el agua hechos a medida”, apuntan desde el
Servicio de Otorrinolaringología del Hospital Universitario
Doctor Peset.
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